Filosofía del Eurasier

Eurasier

© Johanna Poutanen

Si bien desde el principio la cría de Eurasier se basó en diversos objetivos de mejora, y aunque diversos asesoramientos influyeron en los programas de cría en el pasado y probablemente diversas opiniones acompañen a la cría en el futuro, se espera que los responsables de los programas de cría continúen esforzandose por combinar las mejores cualidades del Chow-Chow, el Wolfspitz y el Samoyedo en el Eurasier.

En este contexto, Eric Zimen afirmaba (Der Hund, München 1992):

“No es la uniformidad de su refinado aspecto, sino los rasgos de carácter el principio rector en la reproducción“.

Pero esto sólo se puede lograr si se da prioridad al mantenimiento y mejora de la raza, y si solo se permiten apareamientos cuando hay suficientes personas idóneas que quieren un cachorro de una camada tan cuidadosa y responsablemente planificada, algo en contra del aumento de la producción ‘comercializadora’ de Eurasiers que, desafortunadamente,  aparece en Europa y el mundo.

Un criador Eurasier no pretende obtener un beneficio.

Un Eurasier no es ni un perro absolutamente obediente, que nunca va a superar la etapa inicial de un perro joven, ni es el animal primitivo y antiguo de una manada, obediente sólo a uno de los propietarios junto con una aversión hacia los extraños. Es Chow-Chow (siempre repensando lo que se le pide, y a veces desconfiado) y Wolfspitz (muy apegado a sus dueños) al mismo tiempo. Ambas cualidades imperativamente requieren una familia en la que vivir con un vínculo muy estrecho con el perro, por tanto cualquiera de lo siguiente debe evitarse: mantener a un perro en una perrera, dejarlo temporalmente al cuidado de extraños para conseguir unas vacaciones sin preocupaciones, limitar el radio de acción del perro manteniéndolo encadenado o encerrar al perro en una jaula (algo que incluso algunos lo hacen durante toda su larga jornada de trabajo, además que parece ser una práctica muy común en Estados Unidos, (ver “crate trainning”).

Eurasier. © Johanna Poutanen

© Johanna Poutanen

“Un Eurasier necesita atención y contacto humano directo, y por tanto debe vivir dentro del círculo familiar, con acceso completo a la vivienda de su familia. Debe ser posible para él poder estar en contacto con su manada humana, pero al mismo tiempo también debe tener un área que considere como su lugar favorito, al que poder retirarse a descansar cuando quiera y sin que nadie le moleste.”

Tanto el “atento e inteligente” Wolfspitz, así como el “pensativo” Chow-Chow, necesitan de una intensa y estrecha realción con “sus” seres humanos: La combinación de estas cualidades en el Eurasier, tal vez incluso la amplificación, requiere una relación aún más estrecha. Explorar, intentar y probar cosas nuevas, son todas ellas ocupaciones muy interesantes e instructivas que ya comienzan durante la fase de socialización de un cachorro, entre la 4ª y la 7ª semana, y que acompañaran, en mayor o menor medida, al Eurasier durante toda su vida.

Si un cachorro, un adolescente o un Eurasier adulto, no puede explorar, probar o investigar suficientemente su entorno, porque se le limita, bien sea por cuarentena o porque recibe pocos estímulos para explorar su mundo (dejándole moverse tan solo por el jardín de su casa, sin ningún contacto con otros perros, etc), está en gran peligro, esto puede acarrear alteraciones tanto en el comportamiento, como en la interacción con los seres humanos o los animales, y/o su capacidad de aprendizaje en general puede verse afectada severamente (ver Eberhard Trumler, Hunde ernst genommen, München 1974).

“El dueño de un Eurasier le proporciona ejercicio suficiente y  la posibilidad de aprender sobre su mundo circundante, pasa al menos dos horas fuera con su Eurasier, en la naturaleza, todos los días, y se encarga de proporcionarle contactos sociales necesarios con otros seres humanos y perros.”

El término domesticación significa la adaptación eficaz de un animal a los seres humanos y a sus asentamientos. A pesar de la dependencia del perro a los seres humanos, él continua siendo un ser vivo independiente y mantiene su identidad como un “lobo modificado” en la manada humana. En contraste con el término de domesticación, la degeneración define a todos esos cambios y déficits en áreas elementales como el movimiento, el comportamiento social y la reproducción. Tales déficits pueden ser perjudiciales para el futuro de un perro, o para la necesidad de una vida adecuada para el perro, y pueden poner en riesgo nuestro deseo de disfrutar de una vida gratificante y agradable, sin problemas, con un perro (véase Erik Zimen, Der Hund, München 1992), o para decirlo como Eberhard Trumler:

“El dueño de un Eurasier protege a su Eurasier, con profundo conocimiento, de ser tratado como mercancía, de tener que compensar el complejo de inferioridad de su dueño, y/o de no ser más que un objeto sin alma para la exposición.”

 © Johanna Poutanen

© Johanna Poutanen

Fuente: http://www.eurasier-online.com/philosophy_e.htm

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